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lunes, 19 de enero de 2015

ACCIONES MAS IMPORTANTES LLEVADAS A CABO POR LA GUERRILLA ANTIFRANQUISTA EN EL MUNICIPIO DE ABEGONDO: ASESINATO DEL CURA DE VIOS; ATENTADO CONTRA LA GUARDIA CIVIL EN SAN TIRSO DE MABEGONDO Y EL INCENDIO INTENCIONADO DE LA CASA CONSISTORIAL

ACCIONES MAS IMPORTANTES LLEVADAS A CABO POR LA GUERRILLA ANTIFRANQUISTA EN EL MUNICIPIO DE ABEGONDO: 






Resúmen de lo publicado en el libro "Abegondo un curruncho das Mariñas".

La guerrilla antifranquista que actuaba en la zona de A Coruña-Betanzos-Ordes sostuvo a Abegondo como un punto  importante de apoyo logístico a partir del año 1944, año en el que comienza una serie de operaciones organizadas en el territorio.

La Casa Consistorial de Abegondo al fondo.
Foto realizada en el año 1960.

Por una parte, como mismo reconoce el propio Francisco Rey Balbís (uno de los líderes de la guerrilla en la comarca y la provincia), en Abegondo se instalaba la base principal, después de mantener los primeros contactos que dieron paso posteriormente a formar el destacamento “Enrique Líster”. Eran personas que políticamente estaban en contra del régimen instaurado por Franco, pero que aparentemente no levantaban sospechas a las autoridades. Por eso fueron fundamentales en los inicios del movimiento guerrillero para dar cobijo e información necesaria a sus integrantes.

Recordemos que en la parroquia de Presedo (Abegondo), en octubre de 1944 es dónde se realiza la primera reunión que el Partido Comunista lleva a cabo de la mano del gallego Manuel Castro; aún a pesar de ser una parroquia que estaba en el punto de mira desde 1936. En ellas había muchas casas de “quemados” por la depuración que se hiciera años atrás, contra elementos considerados “peligrosos”, al ser una de las zonas del municipio que se “levantara” en los primeros días de la sublevación militar del ejército en 1936.

Esta colaboración de la ciudadanía se mostraba en muchas ocasiones por simpatía, aunque había casos que era por temor o simple coacción, o compromiso con otros vecinos implicados, sin que llegara a considerarse como colaboración puntual. Sirva como ejemplo la del vecino Segundo Lodeiro del lugar de Rombo, en la parroquia de Limiñón, un hombre respetado y querido por sus vecinos, se vió obligado a alojar por espacio de un mes a un grupo guerrillero en la cuadra del ganado que tenía al lado de la vivienda. Salió a la luz pública aquella “colaboración” al estar infiltrado en el grupo un guardia civil del grupo denominado “contra-guerrilla”. Otro caso atípico fue el de una casa de Viós en donde su dueña mostraba una habilidad pasmosa para servir de punto de apoyo, tanto de información como de manutención a la guerrilla, sirviendo al mismo tiempo como punto de encuentro a las fuerzas de la Guardia Civil cuando patrullaba por la zona.

Asesinato del cura de la parroquia de Vións.
De las actuaciones más importantes que en aquellos años realizaron los grupos guerrilleros operativos en la comarca, resalta en primer lugar el asesinato del cura de la parroquia de Viós.

Juan Díaz Manso, natural de Leiro (municipio de Miño), durante los años de la guerra civil fue un defensor activo de la causa franquista. Se le responsabilizaba de la mayor parte de las acciones represivas que se realizaron sobre vecinos del municipio de Abegondo. Por esa actitud le ocasionó discrepancias con el cura de la vecina parroquia de Cerneda; Nicolás Feal Quirós.

En una noche lluviosa del 24 de noviembre de 1947 se acerca un grupo guerrillero integrado por seis individuos que primeramente se dirigen a la casa del vecino Antonio Varela, apodado “O Xastre” (Sastre), el cual estaba acompañado por otro vecino de la misma parroquia. Fueron encañonados y llevados hasta las inmediaciones de la casa del cura, situada a poca distancia, con el propósito de que el religioso se confiara en abrir la puerta al creer que eran los vecinos de su parroquia quienes querían visitarle.

Tan pronto como se dispone a abrir la puerta es abordado por el grupo guerrillero, disparándole a bocajarro, quedando el cuerpo tirado a las puertas de la casa. En la retirada el grupo hace una incursión en la vecina parroquia de Presedo, donde realizan un atraco en la casa de Cacheiro, llevándose unas ocho mil pesetas.

El historiador alemán Hartmun Heine apunta al destacamento “Enrique Líster” comandado por “Calías” y “O Moncho” como el autor del asesinato de Viós. Por otra parte, Juan Couto Sanjurjo (a)”Simeón”, integrante de la que operaba en la zona de Ordes, fue considerado como uno de los que participaron también en los hechos, circunstancia que negó en el juicio que contra él se llevó a cabo en la ciudad de A Coruña. En una rueda de identificación, la criada del cura asesinado, Manuela Carro, que presenciara los hechos, no lo reconoce como integrante del grupo autor del atentado. En una segunda ronda lo hacen desfilar sólo, identificándolo. Se niega de firmar la declaración, afirmando que él nunca estuviera en Viós el mencionado día, siendo al parecer integrantes del grupo “Marrofer”.

Entre los guerrilleros había certeza que el cura de Viós fueran quien realmente denunciara a vecinos que no estaban de acuerdo con sus ideas políticas, siendo al mismo tiempo responsable de tomar represalias en contra de alguno. Por manifestaciones de un enlace guerrillero que operaba en la zona; llegó a manos  de la guerrilla una larga lista de personas, elaborada por el propio cura, en la cual proponía la depuración de las mismas. Al parecer la lista abarcaba hasta un total de setenta nombres.
Al mismo tiempo, y siempre según manifestaciones verbales de este mismo enlace que residía en aquellos años en el municipio de Abegondo, usaba a feligreses de escasa formación para que firmaran las correspondientes denuncias, haciéndoles ver que el papel a firmar era para realizar trámites en casamientos o cualquier otro trámite de la vida eclesiástica de la parroquia.

Atentado contra la Guardia Civil en San Tirso de Mabegondo.
A las pocas semanas del asesinato del cura de Viós, surge otro nuevo, esta vez cometido por el destacamento “Santiago Alvarez”, según los datos que maneja el historiador Harmunt Heine.

El atentado esta vez coincide con las fiestas que se celebran durante el invierno en la parroquia de San Tirso de Mabegondo. En la noche del 28 de enero de 1947, en horas de celebración del baile en una pista de baile propiedad del exalcalde José Loureda Lago “Concheiro”.

En aquel lugar había una pareja de la Guardia Civil, integrada por los guardias Juan Rodriguez Castro y Gabriel Baena López, que caen abatidos por los tiros procedentes de dos querrilleros que se camuflan en medio del público. En la retirada aún tienen tiempo suficiente para hacerse con los fusiles de los guardias.

Los asistentes corren despavoridos de un lado a otro, mientras los guerrilleros aprovechan la confusión para saltar la alambrada del recinto adentrándose hacia los “montes da Grota”, lo que hoy es el terreno perteneciente al Centro de Investigaciones Agrarias de San Tirso de Mabegondo.

El incendio intencionado de la Casa Consistorial de Abegondo.
Una circunstancia que nunca quedó debidamente clarificada a la opinión pública fue lo ocurrido en la noche del 20 al 21 de julio de 1948 cuando la Casa Consistorial de Abegondo queda totalmente destruída motivado por un incendio intencionado que se provocara en aquella noche.

Fue de tal envergadura que quedó totalmente destruido en su interior, quedando en pié únicamente las cuatro paredes del edificio. Aquel incendio supondría un grave quebranto a la ciudadanía, a los vecinos de Abegondo. Además de la grave pérdida de todo cuanto documento se custodiaban en las oficinas municipales, también quedó totalmente destruido el Registro Civil; surgiendo así una generación de “indocumentados” del municipio de Abegondo, nacidos con anterioridad a aquella fatídica noche del 20 al 21 de julio de 1948.

Sólo fue posible restituir poco a poco la documentación personal de aquellos ciudadanos por medio de los registros parroquiales custodiados en sus respectivos archivos.

De la documentación municipal nada se pudo hacer. Hubo que partir del cero más absoluto.

Tiroteo en una casa de Beldoña.- Antes de pasar al relato de los hechos de aquella noche, es de resaltar un suceso que ocurría pocas horas antes del incendio en la localidad de Beldoña, de la parroquia de San Tirso, a una distancia de poco más de cuatro kilómetros de la casa consistorial.

Eran sobre las 11 de la noche cuando un grupo guerrillero compuesto por tres hombres y dos mujeres, entran en la casa de Antonio Dans Otero, situada en la parte trasera de la capilla de San Antonio. Allí consiguen retener a los moradores de aquella vivienda, obligándolos a que les hicieran la cena. Aquella casa era visitada frecuentemente por un guardia civil del puesto de San Tirso de Mabegondo, Francisco García; dado que en ella vivía su novia, hija del dueño.

La joven, al percatarse de la presencia del grupo de guerrilleros alerta al guardia civil que de inmediato se retira en busca de refuerzos al cuartel. Según manifestaciones del propio guardia civil, considera aquella acción de mucha suerte, dado que en el momento en que se percatan de la presencia de los guerrilleros, él y su novia estaban en la puerta de atrás de la casa, vestido con ropa militar; por lo que consideraba que si el grupo optara por entrar por aquella puerta el fin de la refriega bien podría ser muy distinto a lo ocurrido.
Fotografías que detallan el estado de
ruina en el que quedó el edificio
municipal tras al incendio
en julio de 1948.

Al poco tiempo llegan los refuerzos, en donde está el propio guardia Francisco García, un cabo y otro agente más de la fuerza pública. Comienza un tiroteo al intentar el grupo salir hacia la capilla. El propio Francisco García les dá el alto, siendo recibido por disparos a discreción de los guerrilleros. Entran de nuevo en la casa y salen por la puerta trasera, no sin antes tirar dos bombas de mano. En el tiroteo que duró entre 3 a 4 minutos, la guerrillera Carmen Temprano cae herida, aunque consigue huir junto con los demás compañeros, dejando un reguero de sangre junto al hórreo. El grupo se aleja del núcleo de Beldoña hacia el castro, en dirección San Tirso de Mabegondo, por medio del monte, sin dejar de gritar consignas en contra del régimen de Franco.

Al poco tiempo, sobre las doce y media de esa misma noche, se detecta fuego en el edificio de la consistorial, sin que ninguno de los vecinos puedan hacer nada para sofocarlo. Los supuestos provocadores disparan al aire en las inmediaciones del edificio, apareciendo los retratos de Franco y Primo de Rivera cosidos a balazos. El grupo en cuestión grita en la oscuridad de la noche a favor de la República sin que nadie intente saber qué es lo que está ocurriendo. Se alejan del lugar de los hechos por el “Campo da Feira”, adentrándose en los montes en dirección a Cancelada y Borreiros.

Todo parece indicar, al menos desde el punto de vista oficial, la acción contra el edificio municipal es llevada a cabo por un grupo guerrillero, como así lo declara la corporación municipal en una sesión extraordinaria celebrada el 31 de julio. (Diez días después de producirse el incendio.)
Vista parcial de la fachada de la
Casa Consistorial al día día
siguiente del incendio.

De ser así, esta acción guerrillera podría estar directamente relacionada con los hechos ocurridos horas antes en Beldoña, vistos como una maniobra de despiste o de atracción de las fuerzas de la Guardia Civil a un punto del territorio en dirección exactamente opuesta a la Casa Consistorial, minorando así las posibilidades para los autores del incendio de cruzarse en su camino por algún miembro de las fuerzas armadas, cuya base se situaba en el cuartel de San Tirso de Mabegondo.

De diversos estudios que se realizaron sobre los hechos más destacados de las acciones de la guerrilla antifranquista en Galicia no se dá como hecho constatable el incendio de la Casa Consistorial de Abegondo, como sí ocurre con las de A Peroxa (Ourense), Vilarmaior (A Coruña), o la casa del secretario del juzgado de Moeche.

Quizás en donde tímidamente puedan existir indicios de aventurar que la guerrilla pudiera estar detrás del incendio está en el dirigente guerrillero Gómez Gayoso, el cual desde la cárcel, llega a escribirle a su novia varias cartas. En la primera de ellas, de fecha 6 de setiembre de 1948, por tanto mes y medio más tarde de producirse el incendio, le hace referencia del asunto en la misiva; apuntándole como una acción dentro de la ofensiva guerrillera que estaban realizando sus compañeros tras su detención.
Fachada y pared izquierda de la
Casa Consistorial.

Sin embargo esta posibilidad debe tratarse con cierta cautela por caunto que Gayoso fue detenido unos días antes del incendio, concretamente el día 11 de julio, escribiendo la carta mes y medio más tarde de que se produjera (6 de setiembre). Es posible imaginar que durante ese tiempo de estancia en la cárcel no tuviera información fehaciente de sus compañeros que le pudieran confirmar las acciones llevadas a cabo, por lo que más bien lo indicado por Gayoso puede considerarse más bien como una intuición suya que datos concretos y precisos que él pudiese manejar, teniendo en cuenta sus peculiares circunstancias en aquellas fechas.

Otra cuestión que ayuda a la confusión del grave atentado sufrido en Abegondo con la quema de la Casa Consistorial, fue la marcha hacia Argentina, aquella misma noche del incendio de un vecino, el cual ostentaba el cargo de oficial interino del ayuntamiento en aquellas fechas, Javier Brandariz Rilo. La “voz popular” de los vecinos, sin complacencias, le acusó de estar detrás de este atentado y lamentable suceso para la historia de Abegondo. Se barajaron distintos móviles del atentado. Desde cuestiones puramente económicas hasta políticas. De ser cierto, debieron de ser de tal calibre que le aconsejaron, para salvar la situación personal, huir sin dejar ningún tipo de pruebas del entramado que lo confirmara o lo desmentiera.
Estado del interior de
 la Casa Consistorial

Sin embargo señalar a esta persona como responsable único del incendio de la Casa Consistorial es quizás tan aventurado y desmesurado, como genéricas y faltas de rigor las averiguaciones seguidas en los días posteriores por las autoridades municipales, puestas de manifiesto en un expediente instruído al efecto.

Pero para saber un poco más de esto último y de la junta vecinal que se constituyó para la reconstrucción de la Casa Consistorial queda para una próxima entrega.

Nota: Lo que aquí se publica es un resúmen de lo narrado en el libro titulado "Abegondo un curruncho das Mariñas"











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